¡YA NADA FUNCIONA CON MI HIJO! ¿CÓMO PREVENIR CONDUCTAS DISRUPTIVAS EN NIÑOS?

ESTRATEGIAS PARA PREVENIR EL DESCONTROL EN NIÑOS

Muchas veces, los padres se sienten un tanto ansiosos y sin herramientas cuando se trata de corregir conductas inadecuadas en niños pequeños. Todos estamos de acuerdo, y según lo que dicen las últimas investigaciones, que castigar, golpear o gritar, no son las estrategias más adecuadas a la hora de abordar estas conductas.

¿Pero qué hacemos cuando un niño de 2 años, sigue teniendo pataletas, mordiendo o tirando la comida por toda la casa? ¿Hay alguna manera de detectar previamente estas y otras conductas difíciles y actuar antes que el niño se descontrole?

Un poco de Neurociencias

Sabemos que la corteza prefrontal de un niño de 2 años todavía está desarrollando la habilidad de controlar sus emociones y conductas. El cerebro continúa desarrollándose hasta la adolescencia, es así como vemos que niños más grandes algunas veces no tienen el control para manejar sus conductas como les hemos enseñado. Por ejemplo, niños de 16 años pueden actuar como uno de 2 años en ocasiones, al igual que los adultos cuando nos frustramos (aun cuando tenemos nuestro cerebro totalmente desarrollado).

Podemos prevenir que el niño pierda el control de sus emociones y acciones, sea pequeño o adolescente, con estas estrategias que ayudan a prevenir el descontrol y situaciones difíciles para niños de todas las edades. La idea es que podamos actuar antes que el niño se descontrole siguiendo estas estrategias:

Conecta: Muchas veces los niños tienden a descontrolarse porque se sienten desconectados de nosotros. Cuando los humanos agreden, por ejemplo mordiendo, rompiendo cosas o defendiéndose, es porque se sienten con miedo o heridos. Estos sentimientos los desconectan de nosotros, incluso si la relación que tenemos con el niño es cercana. La motivación del niño de “comportarse adecuadamente” viene de la conexión que establece con nosotros, por lo que hay que reestablecerla antes de poder influir en su conducta. Apenas veamos que el niño está enojándose o simplemente transgrediendo algún límite, actuemos rápidamente y re-conectemos: “Pienso que todos necesitamos un abrazo”. Muchas veces esto es suficiente.

Juega: Los niños procesan sus emociones a través del juego, por lo que podemos prevenir sus conductas inadecuadas ayudándolos a canalizar sus sentimientos por medio de un momento divertido. Los niños pequeños (toddlers) necesitan entretenerse con juegos en donde puedan lanzar objetos, para así satisfacer estos impulsos. Por ejemplo, puedes probar tirando algún peluche o pelota pequeña dentro de un canasto, o tirando peluches por las escaleras. Obsérvalo y admira sus lanzamientos mientas se ríen y pasan un buen momentos juntos. Todos los niños pequeños necesitan moverse y hacer actividades que involucren el cuerpo, de modo que puedan disfrutar, reírse y un juego donde demuestren sus habilidades. Les podemos decir “Eres muy rápido para mí, eres un gran lanzador”. Por lo que a mayor risa, menor conducta inadecuada. Cuando el niño empiece a transgredir algún límite, lo puedes tomar en brazos y decir “¿te faltan abrazos de nuevo?” o también puedes cambiar su foco de atención cantando una canción o proponiéndole otra actividad.

Entrena sus emociones: cuando tu hijo se muestre desafiante o enojado y el juego no logre cambiar su estado anímico, significa que necesita ayuda para lidiar con sus emociones. Todos los seres humanos cargamos un “una mochila emocional” donde ponemos todas las emociones que no nos sentimos a salvo de expresar en un determinado momento. Cuando esos sentimientos están empujando para salir y ser expresados, los niños se vuelven ansiosos, sintiéndose desconectados de nosotros. Lo demuestran rehusándose a cooperar con lo que les pedimos. Cuando ignoramos estas señales, podemos estar seguros que sus sentimientos escalarán hasta el total descontrol. Previene las conductas inadecuadas prestando atención a su mal humor y quejas. En vez de ignorar estas señales, ayúdalo a expresar lo que le pasa. ¿Cómo? Haciéndolo sentir seguro y mostrando compasión hacia él. Acércate hacia él y míralo a los ojos. Si es necesario, pon tu mano en su brazo para impedir que lance objetos o en su estómago si está corriendo. Marca el límite lo más calmadamente que puedas: “Estás enojado, dímelo en palabras. No pegar, pegar duele”. Quizás se ponga a llorar aceptando su error o dirija toda su rabia hacia ti. Si sigues mostrando compasión (y haz logrado mantener una conexión cercana por medio del juego) él se sentirá seguro para demostrar sus miedos escondidos detrás de la rabia. Muchas veces el miedo se ve como una pataleta, por lo que el niño necesita un ambiente contenedor donde tu presencia cálida lo ayude a experimentar esos sentimientos. La buena noticia sobre las emociones, es que una vez que las sentimos, comienzan a desvanecerse. Después de la pataleta, el niño se sentirá más relajado y cooperador. Mientras más pequeño sea el niño y le enseñemos a “permitir” estas emociones, más rápidamente se hará “amigo de ellas”, mejor las controlará cuando sea mayor, y menos pataletas verás. Incluso los niños mayores pueden beneficiarse de crear un ambiente seguro donde puedan mostrar lo que sienten. Sólo recuerda respirar y no tomar la rabia del niño como algo personal. ¿Esto significa que hay que ignorar garabatos o ataques verbales? No. La idea es reconocerlos e invitar a la expresión de los miedos que hay detrás de la rabia: “Debes estar muy enojado para hablarme así, ¿qué pasa?” Escucha lo que dice y luego reconoce esos sentimientos. Después, probablemente el niño se disculpará contigo. Si no, puedes decirle después que el lenguaje respetuoso es una de las reglas de la casa (por supuesto siendo un ejemplo de esto).

Pon límites con empatía: es nuestra responsabilidad guiar a los niños por medio de límites, que muchas veces no resultan fáciles de manejar. Los niños son más propensos a seguirlos cuando entendemos su perspectiva: “¡La comida no es para tirarla! ¿Me estás mostrando que no quieres comer más? Di: No quiero más mamá, en vez de tirarla. Vamos a buscar tus peluches para tirarlos dentro del canasto”. Otro ejemplo: “Sé que es difícil parar de jugar para irte a acostar. Cuando seas mayor vas a poder quedarte hasta tarde más despierto, pero ahora es tiempo de irte a la cama”.

5. Regula tus propias emociones: cuando reaccionamos con una “pataleta de padres” (les recomendamos el artículo de la Ps. Mariana Elgueta, “Papás Mindful: Cómo mantener la calma durante las pataletas” http://www.transiciones.cl/papas-mindful-como-mantener-la-calma-durante-las-pataletas/) siempre hace que empeoren las cosas. Si puedes regular tus emociones, podrás calmar “la tormenta”, esto es lo que les enseña a los niños a calmar sus emociones.

¿Qué pasa si nada de esto funciona? Mantén tu sentido del humor y recuerda que es una etapa que no durará para siempre. Les recomendamos la página de la Dra. Laura  Markham www.ahaparenting.com donde podrás encontrar más información.

*Bibliografía: “5 Strategies That Prevent Most Misbehavior”. Laura Markham

 

Ps. M. Francisca Soto T.