TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL ¿QUÉ DEBEMOS SABER?

El trastorno por déficit atencional (TDA) es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta por inatención, hiperactividad e impulsividad, y que impacta en el desempeño académico, social y familiar de los niños y adolescentes que lo presentan. Los síntomas pueden variar según la etapa evolutiva y en algunas personas pueden perdurar hasta la adultez.

 

En cada niño, los síntomas se pueden presentar de distinta manera, pero es frecuente observar problemas de rendimiento escolar y de conducta. Para hacer el diagnóstico, el médico evalúa en profundidad cada área de funcionamiento, revisando antecedentes personales y familiares, historia del desarrollo, dinámica familiar, características del proceso de aprendizaje, historia escolar y comportamiento en distintas situaciones cotidianas, entre otras. Y posteriormente, decide cuál es el mejor tratamiento, que debe ser individualizado según las necesidades de cada niño.

 

Por otra parte, es importante saber que el tratamiento para el TDA es integral, pudiendo incorporar distintas estrategias: psicoeducación al niño y a su familia sobre este diagnóstico, fortalecer hábitos y rutinas de estudio, establecer normas y límites claros, refuerzo positivo; compartir espacios en familia, estimular la realización de deportes o ejercicio físico en general, supervisión y apoyo en realización de tareas escolares, apoyo psicopedagógico; tratamiento farmacológico; informar al colegio y coordinar apoyos necesarios (adecuaciones curriculares, evaluación diferencial, inclusión en talleres de habilidades sociales, etc), psicoterapia individual para trabajo de control de impulsos, autoestima, tolerancia a la frustración y habilidades de resolución de problemas; intervenciones familiares para manejo conductual y terapia familiar para apoyo en la crianza y alianza parental, etc.

 

Por lo tanto, el tratamiento farmacológico es una estrategia más dentro de todas las que existen para el tratamiento del TDA y debe darse siempre en conjunto con otras intervenciones de carácter ambiental, familiar e individual. Cuando se indican fármacos en niños y adolescentes, el médico realiza un balance entre los potenciales beneficios y los potenciales efectos secundarios de indicarlos; si el balance es positivo y se estima necesario para modular la sintomatología manifiesta, se incorpora al tratamiento.

 

Existen distintos medicamentos que se usan en TDA: metilfenidato y dexmetilfenidato, anfetamina y lisdexanfetamina, atomoxetina, bupropion, etc. El más ampliamente utilizado y de primera línea, es el metilfenidato, que además tiene un buen perfil de seguridad. Es un psicoestimulante que tiene alta efectividad en aumentar los periodos de atención y concentración, disminuir hiperactividad e impulsividad, potenciar funciones ejecutivas y a través de esto, lograr la mayor adaptación al medio escolar y social, mejoría del rendimiento y autoestima. Tiene un efecto casi inmediato y no acumulativo, cuya duración depende de las distintas formas de liberación del principio activo. En general, es bien tolerado, siendo un efecto secundario frecuente la disminución del apetito, además de que cuando se está iniciando el tratamiento, puede generar cefaleas y dolores abdominales leves y transitorios, lo que se reduce bastante asegurando que el medicamento se tome con comida.

 

Existen muchos mitos y dudas alrededor de la indicación de este medicamento y he aquí algunos que son importantes de aclarar:

-          “¿Los colegios pueden obligar a los niños a ser medicados?” à la indicación farmacológica siempre es de resorte médico, los colegios, por ejemplo, no pueden exigir que se administre metilfenidato ni ningún otro fármaco a los niños; incluso existe una ley que lo explicita.

-          “¿Produce adicción o acostumbramiento?” à distintos estudios demuestran lo contrario: aquellos niños y adolescentes con TDA que son tratados, tienen menor probabilidad de involucrarse en un consumo adictivo de sustancias en la adolescencia, que aquéllos que tienen un TDA nunca tratado.

-          “¿Los niños quedan adormecidos por el efecto del medicamento?” à esta duda surge probablemente por la disminución de la inquietud motora que se logra con el metilfenidato; sin embargo, éste no produce disminución del estado de alerta.

 

En resumen, el tratamiento farmacológico para el TDA es útil y seguro, y siempre debe utilizarse en conjunto con otras estrategias terapéuticas. El apoyo familiar y escolar son fundamentales, y junto a un tratamiento exitoso, ayudarán a los niños y adolescentes con TDA a desarrollarse en forma plena.

 

 

Dra. Viviana Egaña Quintana

 

Psiquiatra Infantil y del Adolescente