MUTISMO SELECTIVO: 8 IDEAS PARA AYUDAR A LOS NIÑOS CON ANSIEDAD EN HABLAR

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA VENCERLO

¿Qué es el mutismo selectivo?

Dentro de la clasificación de los trastornos de ansiedad, se encuentra el mutismo selectivo, que se caracteriza por un fracaso constante de los niños o niñas de hablar en situaciones sociales específicas en donde hay una expectativa de hablar, por ejemplo en el colegio, reuniones familiares, sociales, etc. Debe durar al menos un mes y tener un impacto en el aprendizaje, logros educativos y comunicación social.

Mutismo selectivo v/s timidez

Suele pasar, que cuando se observa un niño excesivamente tímido y que no le habla a adultos, extraños u otras personas significativas, se piensa que es normal y que “se le va a pasar”. Sin embargo, puede ser un síntoma de ansiedad y debe ser apropiadamente abordado por los padres, de lo contrario puede generar efectos en el desarrollo, aprendizaje y adaptación al entorno. Además, es muy frecuente que los padres, comprensiblemente, entren en desesperación y comiencen a presionarlos y retarlos, aumentando el estrés en el niño(a) o en última instancia se den por vencidos, dejando todo esfuerzo de lado, reforzando así la conducta ansiosa.

Por lo tanto, si bien es normal la introversión como parte del temperamento de un niño (por ejemplo siendo observador y de pocas palabras) cuando éste se niega a comunicarse verbalmente en forma reiterada, es porque probablemente se siente abrumado de incomodidad, miedo, vergüenza o ansiedad, generándose un malestar emocional.  Asimismo, evitará mantener comunicación social para reducir esas sensaciones desagradables, generándose un círculo vicioso. Entonces, el primer paso es entender que no se trata de “manipulación”, de llevar la contra a los padres, o que no le interese comunicarse con otros.

A continuación se desglosan algunas ideas para apoyar a los niños que sufren de extrema timidez y también para aquellos que poseen el diagnóstico de mutismo selectivo.

Mostrar empatía: Conversar acerca de las emociones que sienten en esos momentos. Ponerle nombre a lo que les pasa y apoyarlos en que los van a ayudar a poder enfrentar esta situación.

 Esperar 5 segundos: Antes de hacerle otra pregunta, o adivinar lo que quiere comunicar, es prudente contar hasta 5 segundos en la mente en silencio. Si mantiene silencio luego puedes preguntar o verbalizar algo.

 Reforzamiento positivo: Es importante felicitar al niño(a) cuando hable con extraños o cuando muestre avances, siendo específico en la conducta. Ejemplo: “Te felicito por decir tu nombre, lo hiciste fantástico”

 Escoger preguntas abiertas: Esto significa hacerles preguntas que requieran de mayor verbalización, y no solamente un sí o no como respuesta. Ejemplo: “¿A qué te gustaría jugar?” en vez de “¿Quieres jugar con la plasticina?”

 Parafrasear lo que dicen: Es muy común que hablen despacio y se sientan inseguros en que los adultos los están comprendiendo, ya que es frecuente que éstos les hayan dicho repetidas veces: “habla más fuerte, así no te entiendo” generando más ansiedad. Entonces, al repetir se sienten más comprendidos y por ende seguros. Ejemplo: Niño(a): “Quiero jugar con plasticina” Adulto: “Quieres jugar con plasticina, iré a buscarla“.

 Verbalizar pensamientos y mantener comunicación verbal: A veces poner palabras a lo que están haciendo, o sintiendo, ayuda a normalizar la comunicación verbal, así como hablarles sin hacerles preguntas directas. Por ejemplo, si el niño(a) no responde acerca de cómo le fue en el jardín, puedes empezar a contarle cómo estuvo tu día, modelando la conducta deseada.

 Hablar de la vergüenza: Existen cuentos infantiles para hablar de esta emoción, entendiéndola como normal y que existen diversas maneras de enfrentarla y dejarla pasar. Explicarles que en situaciones nuevas o ante extraños es común sentir vergüenza y que irá pasando en la medida que se sientan en confianza. Si les da vergüenza decir “hola”, puedes enseñarles conductas alternativas como mover la mano o sonreír, hasta que vayan avanzando y puedan hablar.

 Anticiparse a situaciones difíciles: Tener un plan para las situaciones que lo(a) van a incomodar y buscar soluciones alternativas que no impliquen evitar la situación. Por ejemplo, si tiene un cumpleaños en el que asistirán muchos niños, a lo mejor es más cómodo llegar de los primeros que cuando ya están todos presentes.

Si la conducta de mantener silencio en determinados contextos se mantiene pese a aplicar estas estrategias, te recomendamos consultar con un especialista porque pueden existir otros factores a la base de la ansiedad o que esté pasando por un momento de mayor estrés y se requiera de una intervención más amplia.

Ps.Claudia Brett G.